La Cabra Mecánica mejor engrasada
La lista de la
compra, un día de estos, va a incluir
irremediablemente "Vestidos de domingo", el tercer trabajo de La Cabra
Mecánica. ¿Quién se puede resistir a la
poesía urbana de Lichis, alma mater del invento?. Y
¿quién inventó a María Jiménez, que
cuando canta se rompen todos los termómetros? De esto y otras
cuestiones hablamos con Lichis, para quien estamos convencidos de que
¡a la tercera va la vencida!
¿Hay un
cambio bastante radical desde tu anterior álbum,
"Cabrón", que era explícito hasta en el título a
este que es más sutil. ¿Responde esto a un acomodo al
panorama actual de la música?
En este disco he
pretendido divertirme más, en cuanto a letras y
música, se parece más al primero que hice, sobre todo en
la alegría que conlleva.
Mi segundo
álbum, "Cabrón", fue un disco hecho más
de puertas para adentro, quería expresar como me sentía
en ese momento. El proceso de grabación fue muy duro.
Tenía muchos estilos, muchas cosas, muchas referencias y supuso
un esfuerzo muy grande.
"Vestidos de
domingo" es más sencillo en acordes y en letras. En
cuanto veía que con lo que escribía me estaba metiendo en
algún berenjenal rompía el folio y empezaba de cero.
¿Cómo
fue tu acercamiento con Alejo Stivel, productor del
disco?
Surgió a
raíz del segundo disco, que no tuvo
repercusión de ventas ni de medios y además estuvo vetado
en las emisoras de radio. Entonces se intentó hacer un
recopilatorio con temas del primero, el segundo y algunos temas nuevos.
Esto fue hace casi dos años.
Alejo estaba con
el disco de Sabina, yo lo había escuchado y me
pareció que la producción era muy limpia y muy bonita.
Pensé darle esa orientación a los temas nuevos.
Así que cuando desechamos aquella idea y decidimos grabar un
álbum nuevo, se barajaron varios productores y fue Alejo el que
más se interesó por el proyecto.
Veo un paralelismo
entre "La Lista de la Compra" y "19 días y
Quinientas noches de Sabina", ¿qué crees que ha influido
más en ello? La producción de Alejo, el hecho de que
tanto tú como Joaquín hayáis vivido en
Lavapiés...
"La lista de la
compra" se parece a canciones de mi primer disco que
salió en 1997, antes del disco de Sabina. Creo que ha habido
más una coincidencia. Pero sí reconozco un paralelismo
aunque la influencia de Joaquín está más presente
en mis otros discos.
De todas formas,
yo me he educado con los cantautores y siempre ha
habido discos de Sabina en casa.
Un factor
importante en tu trayectoria musical ha sido tu
conexión con músicos argentinos ¿como se produce?
Antes de dedicarme
a La Cabra era bajista profesional. Empecé
muy joven, a mediados de los ochenta, y fue un momento en el que
había muchos grupos muy buenos a nivel creativo pero con un
nivel musical muy bajo. Quizás era porque se llevaba el rollo
"naif" o de aficionados. Entonces la mayoría de grupos de
aquella época eran incapaces de grabar sus propios discos.
Esto
coincidió con un movimiento de músicos argentinos
que vinieron a Madrid a tocar y a ser músicos profesionales. En
Argentina el rock empezó a la vez que en Estados Unidos; en los
50 ya había bandas y tienen mucho nivel.
En ese ambiente
musical conocí a muchos músicos
argentinos que me enseñaron mucho, además me llegaban
discos de Redonditos de Ricota, Divididos y Charly García que es
uno de mis ídolos.
Cuando
empecé en los locales de ensayo de La Nave, en invierno
llegue a tocar con siete grupos cada uno de un estilo diferente, y
allí aprendí que la buena música está en
muchos sitios.
Las orquestas
fueron una forma de ganarme la vida, sobre todo en
verano. Con ellas me di cuenta de la tradición lírica que
hay en el tango, el bolero, la rumba y otras músicas de
folclore.
Descubrí
que lo de sexo, drogs y rock & roll no es un
invento de ahora, los tangos de principios de siglo ¡estaban
escritos por proxenetas, traficantes de cocaína o delincuentes o
sea gente que llevaban una vida muy dura.
Artículo de
terra.es
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