Alguien me dijo nada más tener a Valdano, que me fuera acostumbrando a hacer lo que él quisiera, porque son muy caprichosos. Tenía razón. Cuando quiere hacer algo, lo hace, a no ser que me enfade con él, y automáticamente, se tumbe y me mire con cara de “no volveré a hacerlo… en los próximos cinco minutos”.
Alguien me dijo hace poco algo que todo lo que está a su alrededor, en este caso, en el jardín de la casa… piensan que es suyo, y por eso lo defienden con tanto ímpetu.
Es curioso ver como cuando voy a coger naranjas del naranjo para hacerme un zumo, o limones del limonero para hacerme una mousse… o laurel.. sea lo que sea… ahí está Valdanito al más puro estilo Guardia Civil, deseando subírseme en lo alto y quitarme lo que he cogido. Siempre al más puro estilo juguetón y con ese bigote que me tiene.
La foto es el resumen perfecto de lo que os he dicho. Es un auténtico personaje, y aunque le pongas dos latas de albóndigas de las que le gustan… si por casualidad le coges una naranja de las que tiene para jugar… dejará las albóndigas y te dirá con la mirada “vamos a tener la fiesta en paz“.
Afortunadamente, algo que leí es cierto, y es que esta raza no tiene el gen de la agresividad, y no les salen, aunque quieran, enfadarse. Sólo se ponen serios, como la cara que tiene en la foto, cuando, para hacerle una putadita, le dije que me llevaba el naranjo para dentro de la casa.