Pablo Garces



Salmorejo

salmorejo

Buá. No está bueno eso ni ná.

El salmorejo no es muy complicado de hacer, es verdad, lo único es que hay que estar pendiente a las proporciones sobre la marcha e ir corrigiéndolo hasta que quede como te guste.

receta, salmorejo, video 750 gramos de tomate pelados y con pepitas
receta, salmorejo, video 2 barras de pan rústico, casi sin corteza
receta, salmorejo, video 2 dientes de ajo
receta, salmorejo, video Aceite de oliva virgen extra
receta, salmorejo, video Sal

Leí mucho muchísimo sobre el salmorejo antes de hacerlo. Que si hay que cortar la corteza, que si no, que si hay que mojar el pan, que si mejor no… que si el ajo lo puede poner demasiado ácido… etcétera. ¿Y qué hice finalmente? Al pan le quité la corteza a medias, no tuve paciencia del todo, la verdad. Lo mojé y lo escurrí bien. Es asqueroso cuando está mojado. Cogí los tomates, pelados, aunque no descarto la próxima vez no pelarlos… y los eché. Eché dos dientes de ajo, no muy grandes, bien cortados… y empecé a batir echando aceite de oliva poco a poco. También sal.

Poco a poco fue cogiendo su textura, color y sabor. Eso sí, la batidora cogió un calentón tremendo. Al principio eché 500 gramos de tomate pero luego tuve que añadir más porque no sabía lo suficiente a tomate. Con dos dientes de ajo es más que suficiente, es más, quizás la próxima vez eche un poquito menos, algo más de uno y medio o por ahí.

Se deja reposar un poco en el frigorífico… y qué os voy a decir. Está del carallo. Al servirlo lo acompaño de tiritas de jamón ibérico y un buen chorreón de aceite de oliva. En Cádiz también le ponemos melva canutera y está exquisito.

En invierno, en verano… es sano, carallo, háganlo, disfruten de este manjar. Que viva Córdoba y su salmorejo.

Salmorejo, salmorejo…

salmorejo

Este verano os comenté que me encanta el salmorejo, algo que me escuchara mi amigo Pedro posiblemente se sorprendiera porque cuando estudiábamos en Sevilla y él lo traía de su Córdoba natal… no es que me hiciera demasiada gracia. También es cierto que en esa época tampoco me gustaba el arroz con leche, así que me estaba perdiendo unos manjares del carallo.

La cosa es que mañana, cuando se ponga el pan que he comprado duro… lo haré. Me he estado documentando y parece sencillo, espero no liarla demasiado.

De aquí hasta mañana por la tarde-noche que lo haga… me encantaría que alguien me dijera las proporciones de ajo, tomate y miga de pan porque parece no haber un consenso muy claro en todas las recetas que he buscado, todos dicen que depende del gusto, supongo que será cuestión de ir viéndolo… pero… ojalá alguien con experiencia aquí me diga algo.

Habichuelas

croquetas

A ver ahora quién es el listo que se ríe porque no sé cocinar.

Quiero aprovechar el tiempo en estos dos años que tengo por delante para hacer cosas que no sé hacer, y ciertamente en lo que a cocina se refiere creo que estoy progresando adecuadamente. Tras enseñaros cómo he sabido hacer crema de zanahorias, lentejas y croquetas de jamón… le tocaba el turno a las habichuelas. Esos cuatro platos son mi perdición, y sin duda un objetivo fundamental para mí.

Tengo que reconocer que las habichuelas han sido el plato más complicado que he hecho hasta hoy. Sé que mi nivel era y es bastante bajo pero la voluntad es lo que cuenta. Así que sin haceros perder más el tiempo, pasamos a los ingredientes y forma de elaboración.

Ingredientes

1/2 kilo de habichuelas
2 tomates enteros
2 patatas medianas
1 pimiento
1 zanahoria
Taquitos de jamón, chorizo o carne
Pimentón dulce

Las habichuelas son complicadas porque primero tienes que ponerlas un día antes en remojo. 24 horas metidas en agua, y pendiente de ir echándoles agua porque se la van tragando. Una vez que han pasado 24 horas, las escurrimos y las echamos en una olla. A esa olla le añadimos dos tomates y un pimiento enteros, sin tocar. Pelamos y cortamos una zanahoria y dos patatas medianas… y las echamos a la olla. A mí como no me gusta el chorizo eché un paquete de taquitos de jamón. Todo esto lo cubrí con agua y le eché un buen chorreón de buen aceite de oliva y algo de sal, sin pasarse que odio la comida salada y el jamón se encargará de soltar sal.

Siguiendo los consejos que me habían dado, lo ideal es echarle poca agua, lo justo para que cubra… y echarle vasos de agua fría durante la cocción. Eso se llama asustar a las habichuelas, y conseguimos que se pongan tiernas mucho antes.

Yo no uso olla rápida (por el momento) y he tardado una hora y cuarto en ver que ya estaban blanditas. A lo largo de ese tiempo he podido echar cuatro o cinco vasos grandes para asustarlas. Cuando apagué la vitrocerámica no la retiré sino que les eché otro buen chorreón de aceite (en frío, así no pierde propiedades) y algo más de sal porque con tanto agua podrían estar bastante sosas, es bueno probarlas de cualquier modo. El pimentón dulce a gusto del consumidor… si echas más… más oscuro… si echas menos… menos oscuro.

El resultado, el de la foto, y creedme… están del carallo. Es un plato que te pone las pilas, que es barato, y tengo ahí una olla para varios días y para darle a mi madre, la juez que determinará si soy un chufla o si mi casa se va mereciendo ya una estrella en la Guia Michelín

Croquetas de jamón

croquetas

Que yo haga croquetas es otro sueño hecho realidad. Y lo mejor es que están muy buenas, de verdad, intento no mentir y menos en un blog, sería muy patético por mi parte. Debo reconocer que ésta es la segunda tanda de croquetas que hago, a la primera no le dio tiempo de sacarle una foto porque me las comí rápido… pero ahora las estoy administrando mejor y yo creo que para la próxima ya iré congelando.

Ingredientes

8 cucharadas soperas de harina de trigo
1 litro de leche
1 cebolla
Taquitos de jamón muuuuy chiquititos
Nuez moscada
Aceite de oliva

Me lo explicaron la receta de las croquetas de una manera muy sencilla, y yo te la voy a explicar igual. En una sartén pones aceite y echas la cebolla aún con el aceite en frío. Lo pones a fuego medio, que se vay haciendo lentamente y no se queme. Cuando ya veas que la cebolla está dorada le añades los taquitos de jamón, y también dejas varios minutos que se hagan. Es entonces cuando entra en juego la harina, echamos 8 cucharadas soperas bien cargadas… y se forma una bola enorme en la sartén, pero vamos removiendo como podemos, se formará una masa muy rara que va cogiendo color dorado… pues bien, a los dos minutos de haber echado la harina empezamos a echar leche, aproximadamente un litro. Echamos poco a poco y vamos removiendo, veréis que se forma una masa tremenda… poco a poco, sin parar de remover… hasta que llega un momento, cuando lleváis casi el litro entero echado… que la masa no se pega a la sartén y ya es masa de croqueta. Un poquito antes de eso le echáis nuez moscada, al gusto, le da un sabor muy interesante. Sólo entonces, cuando la masa no se pega a la sartén es cuando la podemos retirar a un plato y taparla… para posteriormente, cuando ya esté fría pasarla por huevo y pan rallado… y freírlas. Olé.

Como curiosidad, con las cantidades que os he dado salen aproximadamente el doble de croquetas que véis en la foto. El resto ya me las comí…

Crema de zanahorias reloaded

crema de zanahorias Holy crap. Madre del amor hermoso, me había empeñado en antes de acostarme hacer croquetas y crema de zanahorias. Como la última vez que las hice (que en realidad fue la primera vez) me salieron muy buenas ambas cosas… he querido ver si fue casualidad o causalidad. Sólo os puedo decir que ya había cenado y me faltaba el postre… cuando he batido la crema de zanahorias… y eso olía para morirse… me he terminado comiendo un plato. Joder. Holy crap. Sweet baby Jesus.

En esta ocasión sólo varié una cosa con respeto a la receta original, y fue un consejo de mi madre. Me dijo “Pablo, en lugar de echar todo en crudo y echarle agua, aceite y sal, fríe primero la cebolla y cuando esté dorada… echas todo y el agua, verás como mejora de sabor

Repito, holy crap. No pierdan el tiempo. Es la mejor crema de verduras que he probado en mi vida.

Lentejas

lentejas

Ahí están, ahí están las primeras lentejas que he hecho en mi vida. Tras hacer la crema de zanahorias tenía que probar a hacer mi plato preferido… y tengo que reconocer que me han salido bastante buenas. Seguro que todo es mejorable, pero ahí están.

Corté una patata grande a trozos, dos zanahorias en trozos pequeñitos, dejé una cebolla entera pelada, cinco dientes de ajo, una cucharadita de pimentón dulce, taquitos de jamón (el chorizo no me gusta) laurel, aceite, sal, y medio kilo de lentejas pardinas. Antes de echar todos los ingredientes se pone en la olla las lentejas que estén cubieras por tres o cuatro dedos de agua. Echamos todo lo demás y lo ponemos al máximo en la vitrocerámica. Luego… cuando hierva, se pone a la mitad y se remueve cada poco tiempo porque se te pueden pegar fácilmente.

Yo no las he hecho en olla expréss porque todavía no sé utilizarla, y he tardado una hora aproximadamente. Sí es cierto que tengo una duda… cuando me estaba terminando el plato que véis… las lentejas estaban algo más espesas… qué hay que hacer para evitar que eso pase, echar más agua mientras se están haciendo?

Lo siguiente no sé qué será, posiblemente habichuelas… qué buenas.

Crema de zanahorias

crema zanahorias

Ayer puedo decir tranquilamente que cumplí uno de mis sueños. Ayer hice mi jodida primera crema de zanahorias y la cené ayer y la comí hoy de nuevo. Aún así sigue quedando y está buenísima. Llevaba mucho tiempo con ganas de hacerlo, pero entre una cosa y otra, no me ponía. Tras las explicaciones de familiares y alguna amiga experta en cocina, puedo decir que no me ha resultado complicado. Habrá gente que a toda esta romántica historia le quite el mérito y diga “vaaaaa… con lo fácil que es, es una tontería”, pero bueno, hay gente pa tó.

Pelé un kilo de zanahorias, media cebolla, dos patatas grandes, lo corté todo bien, lo eché en una olla y le eché agua hasta cubrirlo. Lo puse a cocer, con un puntito de sal y aceite de oliva. Al cabo del rato todo estaba tierno y ya olía para morirse. Fue entonces cuando eché dos quesitos y lo batí todo. El resto… ya lo sabéis, está en el plato.

Que viva la crema de zanahorias, y mi despertar como cocinero.

Espinacas

espinacas Yo me cago en todo lo cagable… cuando por fin creo que estoy empezando a hacer las cosas bien en lo que a comidas se refiere… me encuentro con algunas cosas que me rallan y con lo hipocondríaco que soy hacen que me plantee todo de nuevo.

Estaba encantado con las espinacas que llevo haciéndome semanas para la cena. Las bolsas que venden en las zonas refrigeradas, que ya vienen lavadas… me las hago salteadas con jamón o con pavo… ajo… y punto… eso sí, la primera vez recuerdo que me llevé la sorpresa de echar bastante y ver que cuando se cocinaba se reducían prácticamente a la nada. Por cierto, no estaría mal aprender algún día a hacer lasaña de espinacas o crema de espinacas o algo así, deduzco que si sigo así muchas semanas puedo aburrirme… aunque con los macarrones con tomate aún no me ha pasado.

A lo que iba… que la semana pasada he estado cenando espinacas prácticamente todos los días… ya que siempre he escuchado que son fabulosas, pero resulta que hace unos días leí algo que no me gustó sobre ellas. “También contiene bastante ácido oxálico, por lo que se ha de consumir con moderación

Me cago en mí. ¿Algún médico / nutricionista en la sala que nos de consejos a los espinacamaniácos?

Dura elección

croquetas

Dura elección y dura erección. De cualquier forma, mamá, que estás ahí leyendo, las tuyas son las mejores, a ver cuando te dejas caer… y a ver cuando me pongo a aprender a hacerlas…