receta, bizcocho, como hacer, casero

Durante mi tiempo de estudiante en Sevilla me hice varios bizcochos… pero desde entonces, sinceramente, ha llovido. Y bastante, las cosas como son. Hacía un montón de tiempo que no me ponía a hacer uno y ayer antes de volver a hacer natillas me puse, eso sí, pedí como siempre a mi madre los ingredientes exactos, porque el suyo me pone palote, con perdón.

Vamos a ello.

Ingredientes

250 gramos de harina
250 gramos de azúcar
3 huevos
1 vaso de leche
1 vaso de aceite
1 limón
1 sobre de levadura

Vamos a necesitar un bol grande para mezclar todo. Ahí echaremos en primer lugar los tres huevos y el azúcar. Vamos a batirlo todo hasta que nos duela el brazo a más no poder. Una vez que esté excelentemente batido incorporaremos el aceite y la leche. La mezcla se hará mucho más líquida, claro que sí, y cuando esté todo homogéneo de nuevo, incorporaremos la harina y la levadura. Como bien imaginas, hay que seguir batiendo y removiendo todo, bien fuerte, que no queden grumos. Cuando pienses que ya está listo, bátelo un poco más. Es entonces cuando rayamos un limón y lo echamos. Si quieres echarle dos, tampoco pasa nada, aunque yo suelo echar la rayadura de uno grande.

Dejamos reposar la masa del bizcocho cinco minutos, el tiempo que tardamos en encender el horno, a 170 grados, lo dejamos precalentando y mientras vamos a coger el molde para el bizcocho, lo untamos de mantequilla y espolvoreamos un poquito de harina, para que no se pegue y sea fácil desmoldarlo más tarde. Es entonces cuando volcamos el contenido del bol en el molde, rebañamos bien, y vamos al horno. En el horno la masa va a estar a 170 grados durante 45 minutos aproximadamente. Para saber si está listo, clava con cuidado un cuchillo en el bizcocho, y si sale limpio, es que ya lo está. Si sale manchado déjalo 5 minutos más.

¿Consejos? Lo ideal es configurar el horno para que sólo caliente por abajo, así conseguiremos que el bizcocho suba más. Si el horno sólo nos da la opción de calentar por arriba y por abajo, estaría bien cubrir la parte de arriba con papel de aluminio, ya que evitaremos que se nos queme y conseguiremos por otro lado que suba más. También es aconsejable dejar el bizcocho dentro del horno ya apagado durante un rato, para que no haya un cambio brusco de temperatura y el bizcocho se venga abajo por el centro.

Lo dejamos enfriar… y lo desmoldamos con cuidado. ¡Y a disfrutarlo!