salmorejo

Buá. No está bueno eso ni ná.

El salmorejo no es muy complicado de hacer, es verdad, lo único es que hay que estar pendiente a las proporciones sobre la marcha e ir corrigiéndolo hasta que quede como te guste.

receta, salmorejo, video 750 gramos de tomate pelados y con pepitas
receta, salmorejo, video 2 barras de pan rústico, casi sin corteza
receta, salmorejo, video 2 dientes de ajo
receta, salmorejo, video Aceite de oliva virgen extra
receta, salmorejo, video Sal

Leí mucho muchísimo sobre el salmorejo antes de hacerlo. Que si hay que cortar la corteza, que si no, que si hay que mojar el pan, que si mejor no… que si el ajo lo puede poner demasiado ácido… etcétera. ¿Y qué hice finalmente? Al pan le quité la corteza a medias, no tuve paciencia del todo, la verdad. Lo mojé y lo escurrí bien. Es asqueroso cuando está mojado. Cogí los tomates, pelados, aunque no descarto la próxima vez no pelarlos… y los eché. Eché dos dientes de ajo, no muy grandes, bien cortados… y empecé a batir echando aceite de oliva poco a poco. También sal.

Poco a poco fue cogiendo su textura, color y sabor. Eso sí, la batidora cogió un calentón tremendo. Al principio eché 500 gramos de tomate pero luego tuve que añadir más porque no sabía lo suficiente a tomate. Con dos dientes de ajo es más que suficiente, es más, quizás la próxima vez eche un poquito menos, algo más de uno y medio o por ahí.

Se deja reposar un poco en el frigorífico… y qué os voy a decir. Está del carallo. Al servirlo lo acompaño de tiritas de jamón ibérico y un buen chorreón de aceite de oliva. En Cádiz también le ponemos melva canutera y está exquisito.

En invierno, en verano… es sano, carallo, háganlo, disfruten de este manjar. Que viva Córdoba y su salmorejo.