croquetas

A ver ahora quién es el listo que se ríe porque no sé cocinar.

Quiero aprovechar el tiempo en estos dos años que tengo por delante para hacer cosas que no sé hacer, y ciertamente en lo que a cocina se refiere creo que estoy progresando adecuadamente. Tras enseñaros cómo he sabido hacer crema de zanahorias, lentejas y croquetas de jamón… le tocaba el turno a las habichuelas. Esos cuatro platos son mi perdición, y sin duda un objetivo fundamental para mí.

Tengo que reconocer que las habichuelas han sido el plato más complicado que he hecho hasta hoy. Sé que mi nivel era y es bastante bajo pero la voluntad es lo que cuenta. Así que sin haceros perder más el tiempo, pasamos a los ingredientes y forma de elaboración.

Ingredientes

1/2 kilo de habichuelas
2 tomates enteros
2 patatas medianas
1 pimiento
1 zanahoria
Taquitos de jamón, chorizo o carne
Pimentón dulce

Las habichuelas son complicadas porque primero tienes que ponerlas un día antes en remojo. 24 horas metidas en agua, y pendiente de ir echándoles agua porque se la van tragando. Una vez que han pasado 24 horas, las escurrimos y las echamos en una olla. A esa olla le añadimos dos tomates y un pimiento enteros, sin tocar. Pelamos y cortamos una zanahoria y dos patatas medianas… y las echamos a la olla. A mí como no me gusta el chorizo eché un paquete de taquitos de jamón. Todo esto lo cubrí con agua y le eché un buen chorreón de buen aceite de oliva y algo de sal, sin pasarse que odio la comida salada y el jamón se encargará de soltar sal.

Siguiendo los consejos que me habían dado, lo ideal es echarle poca agua, lo justo para que cubra… y echarle vasos de agua fría durante la cocción. Eso se llama asustar a las habichuelas, y conseguimos que se pongan tiernas mucho antes.

Yo no uso olla rápida (por el momento) y he tardado una hora y cuarto en ver que ya estaban blanditas. A lo largo de ese tiempo he podido echar cuatro o cinco vasos grandes para asustarlas. Cuando apagué la vitrocerámica no la retiré sino que les eché otro buen chorreón de aceite (en frío, así no pierde propiedades) y algo más de sal porque con tanto agua podrían estar bastante sosas, es bueno probarlas de cualquier modo. El pimentón dulce a gusto del consumidor… si echas más… más oscuro… si echas menos… menos oscuro.

El resultado, el de la foto, y creedme… están del carallo. Es un plato que te pone las pilas, que es barato, y tengo ahí una olla para varios días y para darle a mi madre, la juez que determinará si soy un chufla o si mi casa se va mereciendo ya una estrella en la Guia Michelín