
Sangre… y no fría

Ayer me desperté de la siesta y tenía uno de los cojines del sofá lleno de sangre. La boca también. No es un buen plan para un viernes después de una semana de trabajo hasta las cejas, lo sé. El dentista que me había hecho una revisión esta semana además de una limpieza tenía una cara que era para verlo, y eso que él no había tenido que limpiar el suelo de su clínica porque lo dejé lindo. Cuando le dijo a sus enfermeras “venid conmigo, esto es preocupante” yo quise desaparecer de la camilla y del foco enorme que tenía delante de la cara. Afortunadamente estando en contacto con mi primo estuve más tranquilo y me dijo que no le diera importancia, que en el hospital van muchas personas al día con hemorragias tras limpiezas bucales.
Hoy el dentista me ha llamado para interesarse por cómo estoy, me ha sorprendido gratamente. Ya no me desangro, suficiente tuve ayer. Consiguieron detener la hemorragia tras un par de horas. Ahora simplemente… no puedo comer, beber, y hablar por precuación y para que cierre la herida cuanto antes.
Este, sin duda, no era el finde que planeé.





Publicado el 14-11-2009 |
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Soy Pablo Garcés (San Fernando, 1981) y escribo este blog que visitas y 

Aish, vaya. Lo siento mucho. Se me han quitao hasta las ganas de entrar aquí y meterme contigo como siempre
Que te mejores pronto. Un besito.
Joe Pablo ¿Quién te ha hecho la limpieza? ¿Jack el destripador?
Que te mejores y no te metas mas cosas grandes en la boca xD
Vaya cosas que te pasan… nunca había escuchado que tras una limpieza se pueda dar el caso de tener hemorragias tan grandes… en fin, cuídate mucho o mejor que te cuiden (que eso gusta más)
Muchos besos y méjorese.
Gracias, señoras.
Vaya mal rollo, levatarse de esa forma, mejorese usted Pablo.
Ya vamos a liarla… ¿cómo que señoras?. Señoritas, chaval. Señoritas