esteroles, colesterol Para algunos, sobre todo lectores de este blog, tengo fama de comer mal. Es cierto, quizás esa fama me la he buscado yo. Pero lo único cierto es que no sé cocinar, pero comer, creo que como bien. Es cierto que una vez a la semana ceno una pizza… pero… el resto de días intento cuidarme bastante. Como bien sabéis soy muy hipocondríaco y desde que mi primo Joe Arlauckas me recomendó tomarme un Actimel diario… lo llevo a rajatabla. Hace no demasiado mi madre me recomendó tomar un Danacol diario.. y también le he hecho caso. Cuando hice el tratamiento Roacutan el colesterol digamos que me subió, desde entonces he rozado siempre el colesterol malo máximo permitido… y como además tenía una serie de vicios confesables… supongo que no ayudaba.

Los esteroles son sustancias naturales que se encuentran en algunos alimentos que consumimos diariamente como frutas, verduras, frutos secos, cereales, legumbres y algunos aceites vegetales. que impiden la absorción de parte del colesterol por el organismo, por lo que tienen un efecto reductor del mismo. Esto se traduce en una reducción del colesterol malo. La alimentación occidental aporta entre 200 y 400 miligramos diarios de esteroles vegetales. Esta cantidad no es suficiente para que se produzcan reducciones significativas del colesterol. Para ello, es necesario consumir entre 1,6 y 3 gramos diariamente. Con esta cantidad se consigue una reducción media de entre un 10% y un 15% de colesterol LDL

Me he quitado de todo eso como he podido. No cañas de crema, no melocotones en almbíar, no magdalenas… nada de nada. Me he pasado a los zumos directamente exprimidos de la zona refrigerada… de manzana y de piña.. y he aprendido a cortarme piñas. Entre piñas y manzanas transcurren mis cenas, y al mediodía, eso sí, si hay que comerse tres platos de arroz o dos platos de lasaña… me los como. Todavía almuerzo en el Parador, cuando a finales de mes lo hayamos recogido y pasemos al paro ¿qué voy a hacer? no quiero ni pensarlo. Tendré que seguir portándome bien… y creo que sé quién va a ayudarme.

En definitiva, que os he soltado un rollo tremendo. Os quería decir que hay que cuidarse… hay que cuidarse. Ya lo dijo el flaco… y siempre le hago caso.