vecinosA grandes rasgos, podríamos decir que detesto a los vecinos. Que vivamos cerca no quiere decir que tengamos que ser amigos, para empezar, y segundo, vivo en una zona tranquila de chalets, en frente mía viven un matrimonio mayor con sus dos hijos, no dan problemas… al lado mía otro matrimonio mayor, y en la calle hay tres o cuatro más que por las noches encienden las farolas del jardín, así que vivir vivirán, supongo. Y también es tranquila mi casa donde vivo yo sólo… o con mi perro, que es el único que a veces jode esa tranquilidad.

Peroooooooooooo… los vecinos que tengo a la izquierda vienen sólo los fines de semana, y en fines de semana como éste, de 80 grados a la sombra y 120 grados a pleno sol… están en la piscina TODO EL SANTO RATO GRITANDO. Y no hay cosa que más odie que los gritos, o la gente que habla alto para intentar callar a los demás o tener razón.

Me quedan pocos días de vacaciones, llevo 15 días trabajando más de 12 horas diarias en chapucillas caseras mientras tengo a albañiles en mi casa desde las 08.00 cambiándola completamente. Cuando llega el fin de semana y me quiero levantar a las 14.00 horas… desde las 11.30 ya estoy escuchando “Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa mira como me tirooooooooooooooooooo” o el clásico “Mamá me hago cacaaaaaaaaaaaaaa

Haría un Gran Torino, pero no es cuestión.

Jodidos domingueros, o sabaderos, como los quieran llamar.

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