currito

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

¿Quién coño llama al teléfonillo? Son las 8.15 de la mañana por favor.

Me levanto sorteando ropa tirada por el suelo y un calentador en su caja que tengo en pleno salón. Cuando respondo… es el electricista, al que le abro la puerta aunue tengo que agarrar al perrito, que como me defiende tan bien de los intrusos, ya está acosándole con sus limones.

Tengo albañiles en casa. Antes de plantearme el volver a dormir llega mi tio, que es mi andamio, para que aprovechemos estos días libres que tengo y hagamos varias chapucillas.

Le hago un café de los que le gustan, rajamos un poco del PP, y tomo mi desayuno habitual. Un aspiserum, dos actimel y medio paquete de galletas Fplus. Sin eso no soy persona.

Tengo cerca de 60 correos sin responder, sé que como encienda el portátil me tiraré todo el día trabajando porque el día anterior acabé tan hecho polvo que no pude hacer nada. Finalmente lo enciendo para leerle a mi tio los titulares de El País y del MARCA. Es entonces cuando rajamos un poquito más, generalmente del Real Madrid, aunque parezca mentira.

Dejo el móvil guardado en un cajón y nos ponemos manos a la obra. Quiero olvidarme de todo por un buen rato.

Desconecto, desconecto y desconecto. Me pongo de hormigón y de polvo hasta las cejas, el perro se me sube en lo alto y al electricista le falta pedirle matrimonio. El resto de albañiles no se sabe su nombre y le llaman Ronaldo, Rivaldo… pobrecillo.

Tras todo el día trabajando, cuando me ducho y cojo el pijama veo al fondo los trajes de chaqueta y pienso que me queda un día menos para volver al tajo.

Es entonces cuando pongo un DVD de Pereza a toda leche, sigo sorteando mi casa llena de caos para llegar a la cocina y hacerme algo rápido y seguramente poco sano… y mientras escribo ésto casi me quedo dormido deseando que mañana me despierte el electricista, mi tio y quién sea… menos el despertador.