Defensa de la alegría

Hoy ha muerto Mario Benedetti, una de esas personas que jamás quieres que te abandonen. Descansa en paz, maestro, y sigue escribiendo allá donde estés.
Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos
defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias
defender la alegía como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres
defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa
defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


Inicio
Hola, soy Pablo Garcés (San Fernando, 1981) y escribo este blog que visitas y 

Con toda la razón,
con todo el corasón.
Abrazo lunático también para las letras.
Me acabo de enterar… vaya noticia… triste… triste..
Para él una lágrima y para el mundo una ausencia de letras en islas que naufragan… besos de miel.
Besos, mamasota, para tí y para Quejío.
Huérfana se queda la poesía con trasfondo social, con olor a calles húmedas por el cubo de agua que el tendero derrama. Corazones y ojos que se han extremecido ante la maravillosa imaginación de Neruda, sonreid… él no se merece otra cosa. Abrazos queridos lectores