metal gear solid 4, guns of the patriots Cuando salió Metal Gear Solid 3: Snake Eater (Marzo de 2005) lloré de la jodida emoción. De hecho llevaba un mes jugando a la versión americana. Me compré la Edición Limitada, la guía, no salí de la casa en tres días jugando sin parar… vamos, una gozada.

Antes me había pasado lo mismo con el Metal Gear 2: Sons of liberty (Marzo de 2002). Papá Noel me puso, para que disfrutara durante más tiempo de mis vacaciones, la Playstation 2, y busqué y busqué por San Fernando un Metal Gear.

Aún me acuerdo cómo corría de videoclub en videoclub buscando el juego hasta que lo encontré. Luego cuando volví de la cena de Nochebuena y de las típicas copas, me tiré hasta el día siguiente jugando con Solid Snake.

Ya si nos vamos más atrás, me acuerdo de aquella temprana primavera (Febrero de 1999) que un amigo me dejó Metal Gear Solid de Playstation. Hasta ese momento yo sólo jugaba a Frogger y a Syphon Filter. Madre mía qué tiempos.

Cuando me ví cambiando el mando de posición para seguir jugando, cuando me vi metido en esa misión, además de quedarme atrapado al 100% creo que empecé con la paranoia de querer ser espía.

Ahora, tropecientos años después, hoy, por fin hoy, salía al mercado Metal Gear Solid 4: The guns of the Patriots. El juego que más llevo esperando. Mi juego favorito. El de mi Snake. No hay otro igual ni nunca lo habrá para mí.

En su momento soñaba con jugar a un Metal Gear Solid en HD, y esta es la ocasión.

El mejor juego de la historia. Y punto.

Espero que hoy, si a los camioneros les da la gana, cuando vaya a comprarlo, esté. Ya no estudio, ya no tengo tres días en los que no salir de mi habitación, ahora tengo hipoteca y cosas de mayores… pero qué más me da. El mundo se volverá a parar cuando meta el Bluray de Metal Gear 4 en la PS3. Qué jodidas ganas tengo.

Viva Snake.