Madre mía, qué grande es el fútbol. Todavía estamos reponiéndonos del fin de semana de deporte que hemos tenido. Primero el Real Madrid de baloncesto, que tenía que ganar al Joventut para forzar el último partido… y lo consiguió, a lo justo… increíble. Ahora queda el último y definitivo partido.

Cuando Milito nos metió el 2-1 (qué golazo, madre mía!), y el Barcelona iba ganando 2-1 sentí otra vez esa impotencia de los últimos años del Real Madrid, un equipo que se ha hecho añicos y que no ha sabido rematar ninguna faena desde la Copa del Rey perdida justamente frente al Zaragoza.

Pero la garra de Van Nistelrooy, el buen juego de las últimas jornadas del equipo hacen que el 2-2 suba al marcador… y ni lo celebré. Posiblemente apenas lo celebramos los madridistas. Todos pensamos en el Espanyol, a ver si marcaba. Y entonces apareció Tamudo.

Tamudo, Tamudo, Tamudo, Tamudo!!! Gooooooooooooooooll!!!!!! Gracias crack!!! Ahora toca rematar la faena contra el Mallorca.