alfareria tito

Desde esos 14 años que siempre digo que comenzó mi fiebre por el bueno de Joaquín Sabina tuve el sueño de pasear por donde él paseaba cuando era un niño; por Úbeda.

En la Universidad conocí a varias personas de allí y cada vez que hacían un trabajo sobre la ciudad (Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO) yo seguía preguntándome cuándo iba a ir.

Por casualidad (o causalidad, que no es lo mismo) la niña es de Úbeda, así que, ahora, con 25, es cuando he podido ir y disfrutar por esas calles por donde corría Joaquín Sabina.

He visto mil rincones, me faltan dos mil por ver. La he visto de noche y con lluvia. Me he traido un resfriado y mucho más. He conocido un sitio que todos deberían visitar: La Alfarería de Tito.


alfareria tito

Premio Nacional de Artesanía 2006, la Alfarería de Tito está en la Plaza del Ayuntamiento, y nada más llegar ves arte por todos los rincones. La decoración y la artesanía es algo que me encanta, y más ahora que ando terminando de decorar la casa.

Mi primer contacto con la Alfarería de Tito fue un cliente que vino al Parador para contratar un evento, y al decirme que eran de Úbeda yo no pude evitar hablar de las ganas que tenía de conocer la ciudad. Me dijo… “ve a comer al Parador y visita la Alfarería de Tito, que está allí el hombre trabajando y es un espectáculo verlo“.

Madre mía. Eso se hizo. Se comió en el Parador (dentro de unos días pondré fotos en Memorias de un Náufrago por que tiene rincones increíbles), y se visitó la Alfarería, de la que en casa ya tengo dos piezas: una alcuza y una lámpara. Todo en tonos verdes, que como nos explicó el hijo de Tito, Juan Pablo (un abrazo y gracias por tu amabilidad) representaba una época, la árabe.

Las dos piezas fueron regalos, y ahora quería ver con mis propios ojos qué era esa alfarería.

El olor a laurel te llega desde que entras. Hay platos con laurel distribuidos por toda la tienda, que a la vez es taller, por que, es verdad, allí están Tito y su hijo Juan Pablo trabajando. Impresionante.

alfareria tito

Son conscientes de que lo que hacen para algunos es arte, para otros, espectáculo, y hay guías y grupos que visitan la Alfarería de Tito como si fuera un museo.

Hay mil piezas diferentes: ceniceros, platos, alcuzas, botijos, jarras, tazas, tejas decoradas sublimemente, candelabros, y tantas cosas que me dejé por descubrir…

Llegamos sobre las 12.00, y a las 14.00, cuando cierran un ratito al mediodía para comer, ya tenía el mostrador lleno de cosas que me llevaba, pero la sensación de que aún me faltaba algo. Es una fuente inagotable de arte, en ese ambiente puramente andaluz que han conjugado de manera sublime.

Felicidades, y como tuve oportunidad de deciros, Señor Tito y Juan Pablo, que viva el arte que os encumbra.