
El otro dÃa, regresando de estar con los amigos en un conocido chiringuito de la playa de Cádiz, sobre las 3 y media de la mañana, tras haber aparcado el coche en una calle que suele estar abarrotada, desde lejos và que le faltaban los tapacubos.
A medida que me acercaba, me pregunta si sólo serÃa uno, dos, tres, o los cuatro. Y eran los cuatro.
Cuando aún me acordaba de los familiares del ladrón, un vecino se asomó al balcón de un tercer piso. Y en calzoncillos me dijo: “Oye, tengo los datos del vehÃculo que te ha robado los tapacubos, quieres que te los de?”. Me quedé alucinado. El caballero se metió para dentro, volvió a los pocos segundos con un papelito y me dijo desde el balcón, cual Romeo y Julieta… “la matrÃcula es tal, el coche tal, y los que iban dentro eran asà y asÃ. Yo he llamado a la policÃa pero cuando han venido ya se habÃan marchado dirección al Estado Ramón de Carranza“.
Me daba coraje estar reuniendo para un coche nuevo y para lo que sea (con llantas, para que no pase esto nunca), y tener que dar un pasito para atrás teniéndome que gastar 20â‚ por tapacubo oficial de la casa Renault. Asà que fui a comisarÃa y en la de la PolicÃa Local habÃa un Nacional que me comentó que él fue el que recibió el aviso y fue detrás del vehÃculo hasta que le perdió el rastro.
Me comentaron que mejor fuera la PolicÃa Nacional quien se encargara del tema, asà que fui, pusimos el correspondiente atestado, y listo, a dormir.
A la mañana siguiente un inspector me llamó comentándome que a ver si podÃa identificar al vecino de la calle que me habÃa facilitado los datos del ladrón, para tener “apoyo moral” frente al individuo, al que ya tenÃan medio K.O.
Me sorprendió la rapidez del asunto, desde el primer momento pensé que la policÃa tendrÃa cosas más importantes que hacer.
El tema es que cuando me disponÃa a intentar hablar con el vecino, me llamó de nuevo el inspector comentándome que no hacÃa falta. Que se habÃan puesto en contacto con el dueño del vehÃculo y que el personaje estaba llorando deseando devolver los tapacubos a la policÃa.
Todo ha sido rápido. El ir a recogerlos, firmar lo necesario, y el juicio. El chaval fue un tonto a las 3, tiene que ser muy triste robar tapacubos y aún más si son para tu suegro, que según palabras del inspector, le hizo el pedido al chaval.
Me quedo con sus palabras, “con la colaboración ciudadana el 90% de los delitos se resolverÃan en pocas horas”.
Compártelo
Seguir leyendo... »