papa ratzinger

Después de la retórica de fastos funerales,
de bodas menopáusicas, de santos pecadores,
regreso a las domésticas geórgicas triviales,
a las áureas mediócritas de calle Relatores.

Después de las babélicas monjitas virginales,
después de los termómetros de herméticos doctores,
qué gusto hacer el índice de crónicas banales
ajenas a los cónclaves de tales monseñores.

Mediáticos de plástico, místicos de diseño,
telúricos del ácido de la fumata negra,
de la fumata blanca, de la fumata rosa,

Purgatorio del ánima que el corazón alegra,
qué púrpura tan lóbrega, qué mundo tan pequeño,
qué mitra carismática, qué pater sin esposa.

Joaquín Sabina
Plaza de San Pedro, abril de 2005

Hoy me acuesto con la noticia del Papa. Un señor, que se llama Joseph Ratzinger. La cosa es que me levanté con Vicente Vallés, que estaba preocupado por explicarnos cómo iba el tema de la chimenea del Vaticano.

Cuando iba para la Universidad, en el coche escuché a Gemma Nierga, que entrevistaba a Manuel Marcos, experto en chimeneas. A vuelta de clase, no sabía si ir a casa, o pasarme antes por Leroy Merlín para comprarme una.

Bromas malas aparte, este show mediático parece que va llegando a su fin. Hace apenas un mes, veíamos a Juan Pablo II agonizante en la ventana de la Piazza di San Pietro. El 2 de Abril falleció, y la gente se movilizó hacia Roma, que se colapsó e hizo caja con todos aquellos que querían estar cerca del “enviado de Dios en la tierra”.

Desde entonces no han dejado por todos lados de hablarnos de procesos a puerta cerrada y con extremas medidas de seguridad. Dios quería todo esto?. En nombre de quién actúan?. La Iglesia es una institución que está alejándose cada día más de la realidad, y por ende, del pueblo.

Que le vaya bien a Ratzinger, si él piensa que es el enviado de Dios, me alegro por él.

Desde este momento me declaro 0% Papista, y os animo a uniros a esta iniciativa que aquí comienza.

papa ratzinger