stop racismo

Leyendo The Sun me quedé congelado al ver al principito Harry vestido de Nazi. Papá le castigó a trabajar en una granja, y a escribir una carta pidiendo disculpas, que decía: «Siento mucho si ofendí a alguien. Ese traje fue una mala elección y pido disculpas». El jovencito, de 20 años, se pasó quince pueblos, emulando a su bisabuelo Eduardo VIII, que era partidario de Hitler.


La prensa inglesa llegó a llamarle el tonto de la corona. El Corriere della Sera le pidió que fuera a Auschwitz a disculparse, se preguntaron qué habría hecho su madre, Diana de Gales, si siguiera en vida.., y más, mucho más le dijeron.

Aún así, parece que no ven la viga en el ojo propio y sí la paja en el ojo ajeno. Siguen escandalizados con las palabras de Luis Aragones , y por los improperios que recibieron los jugadores de su selección en un partido disputado en Madrid. Por primera vez en la historia la selección inglesa de fútbol vestirá sloganes antirracistas en sus camisetas. Siguen dolidos, y lo comprendo, toda actitud racista debe ser duramente condenada. Pero midamos todas por igual, y no caigamos en la demagogia.

O vamos más allá y pensamos que todo esto lo monta el Reino Unido para que se tenga de España y Madrid esa imagen de racismo, y así llevarse a casa los Juegos Olímpicos?