
Bueno, este es otro de los casos en que no puedo evitar poner otro nombre al post. Ruego a los más sensibles nos disculpen, pero el efecto devastador de Pulp Fiction afecta y durante mucho tiempo.
El caso es que la puerta quería pintarla de un color parecido a los muebles y dije, ala, voy, cómo no, al Leroy Merlín a comprar la pintura. Allí me puse a mirar.. y vi un jodido bote de pintura marrón que pensé que sería el que pegaba para la puerta… pero madre mía, parecía más bien caca, y de la vaca, cuando le di la primera manita.
Dije… chato… esto hay que cambiarlo y rápido. Como no tenía a mano al Sr. Lobo fui al Leroy Merlín y compré un color más en condiciones.
En definitiva, solucioné el marrón, que podría decirse. Solucioné el marrón con un marronazo.


