
Os dije que algún día me iba a duchar aquí, y ya afortunadamente, puedo.
Primero lo vísteis como un rincón, luego alicatado y sin tabique, luego con tabique sin alicatar el tabique rematado… y finalmente con la grifería. Ahora, eso sí, falta la mampara, una puerta de cristal para salir de la ducha al más puro estilo Bertín Osborne.






