Comprar la televisión

Ya he comprado la televisión después de tirarme un buen tiempo pensando con cuál de ellas hacerme. Sinceramente, la opción más atractiva era una TFT LCD de mil pulgadas (pensaba en 37), pero el hecho de gastarme más de 1.200 euros en una tele me daba palo, más que nada por que apenas la veo, no suelo ver nada en directo por que el tiempo que tengo libre en casa estoy sentado delante del ordenador o escuchando la radio. Eso sí, los DVD son fundamentales, y con esta Samsung de 29 pulgadas SlimFit de pantalla plana voy más que sobrado, además por el genial precio de 299 euros. La he comprado en Menaje del Hogar, una tienda que tiene unos precios realmente competitivos.
Me sorprendió al verla, además de la estética que tiene, que es realmente fina. Si algo me frenaba a la hora de comprarme un CRT era que son auténticos mastodontes. Pero esta se libra y apenas ocupa espacio, dice la publicidad que más de un 30% de diferencia con el resto de televisiones. La marca Samsung es la marca de mi monitor del ordenador, y estoy muy contento con ella.
En definitiva, ya está la tele… ahora falta el resto del salón, jeje.




Si de algo me estoy dando cuenta estos días es de que para hacer algo que quieres hacer, tienes que hacer antes otras mil. Que quiero pintar una habitación? Pues vale, pero antes… en este caso, en el dormitorio principal… tenía en el techo las estrellitas pequeñitas que por la noche se iluminan y parece que estás al aire libre… pues ala, había que quitarlas. Y para eso tenía que comprar una escalera. Ya se han comprado y quitado las estrellitas. Y ahora… no es todo pintar, obviamente. Hay partes bajas de la pared, cercanas a los rodapiés que tienen la pintura como saltada, y que con un simple golpe se caen trozitos. ¿Solución?.












