Siendo sinceros, tal y como está la construcción… estos albañiles están muy agradecidos con la carga de trabajo que les he dado en este 2009. El salón nuevo, hacer un cuarto de baño grande, reformar el pequeño, el garaje, el aparcamiento y ahora… la nueva acera. También fueron los que me alicataron la cocina antes de cambiarla. Imaginaos… hablamos de muchos, muchos miles de euros. La estructura económica del país y también, porqué no, de la zona, no me hacen pensar en otro modelo que no sea el de invertir en ladrillo, y ahora es cuando hay que hacerlo, aunque de rendimiento dentro de 5 años.
Antes de segiur enrollándome, en base a la confianza les pedí que me hicieran de alguna forma un arriate bajo el garaje nuevo, y así de bien lo dejaron, a falta de pintura. Ya lo veréis con más detalle, pero… va a quedar muy bien.
El 8 de noviembre os dije que quería cambiar ésta parte de la casa y que no me gustaba ver en esa zona escombros esperando a convertirse en acera. Ahora, lo primero que han hecho los albañiles ha sido hormigonar esa zona y ponerla a la altura de lo demás… para cuando esté todo seco, enlosar.
Se quedó prácticamente reducido a la nada, por lo que tuve que pedirle a los albañiles una solución, y la solución fue subir con ladrillos para posteriormente enfoscar. En la imagen véis el primer paso… todavía quedaba enfoscar, algo que para Tito Jose y por supuesto para mí es un mundo, pero que los albañiles lo hacen con los ojos prácticamente cerrados…
Los mismos albañiles que me han hecho todas las obras van a colocarme unas losas muy similares a las que colocamos en la parte de atrás de la casa, ya que, como véis… con el hormigón todo ha quedado al mismo nivel y ni queda bien ni es aconsejable.
De paso, además de la acera cambiaré el rodapie, porque no me gusta el actual, el zócalo que véis de pinos de colores. Será del mismo color de las losas que se pongan a modo de acera… así que… manos a la obra señores.
Como podéis ver, los trabajos para hacer el nuevo aparcamiento y quitar el césped del lateral izquierdo de la casa estaban llegando a su fin.
Todo la diferencia de altura que había entre la acera de la casa y el aparcamiento se ha visto reducida a la nada, ya estáis viendo la cantidad de hormigón que han tenido que echar. Como os dije hace unos días, lo han nivelado de manera que salga el agua por el lateral del naranjo, donde todavía están las vigas de la antigua pérgola…
Cartas desde el Andamio es la historia de esta casa en la que vivo. Mis primeras andanzas con los bancos, la primera vez que corté el césped, y... mi romance con la hormigonera. Junto con Tito Jose hice mil reformas de la que seguro podéis sacar algo de provecho. Sea usted bienvenido. Leer más...