Tito Jose está de vacaciones y pocas obras quedan por hacer en la casa, esta historia cada día está más cerca de su fin y de un fin sin retorno, ya es hora de disfrutar la casa y tirar todos los martillos y destornilladores. Pero antes de acabar, para lo que aún quedan un par de semanas, sobre el 14 de febrero para declararle el amor a las reformas y a cómo ha quedado la casa… qué menos que ver un video de cuando estábamos haciendo la pérgola, y en medio de unos vinos Tito Jose explicaba cómo íbamos a colocarlos.
Las vigas de madera colocadas dan un aspecto precioso a la pérgola… pero tendría sólo una funcionalidad estética… y lo estético para la casa de Julio Iglesias.. pero aquí hace falta brezo para cuando me meta en el coche no tener que soportar temperaturas de 65 grados.
El brezo lo hemos ido fijado con los alambres que trae con alcayatas.
Tito Jose dijo muy pronto eso de que iba a subir las vigas con el cipote… con perdón, pero de eso nada. Estuvimos los dos ahí a pulso para subirlas… y lo nuestro nos costó. Ponerlas a la misma distancia cada una de ellas y de manera europea.
Ahora sólo queda el brezo por poner… pero qué cambio pegó todo con las vigas de madera colocadas…
Empezamos a barnizar las vigas con la ayuda de esos caballetes. Había que darle dos manos a cada una de ellas. Utilizamos un barniz color nogal, de marca Bruguer, y antes le habíamos dado a las vigas gasoil para protegerlas. El gasoil es el mejor protector que se le puede echar a la madera que va a estar expuesta a la intemperie. Eso sí, huele un poquito regular los primeros días
Ya está. Ya está de verdad. Ya hemos hecho todo. Incluso la base de los pilares, que la hicimos al igual que los arriates y las fuentes en su momento. Ladrillos rústicos, y pa arriba. Lo rematamos con azulejos del mismo tono, y la primera mano de pintura, blanca, a la espera de tener ganas de pintar de otro color. Seguramente albero.
Así que estamos esperando las vigas. Unas vigas que precisamente no vienen caídas del cielo, sino que sin duda es la pieza más cara de la pérgola. 2 vigas madre de 5 metros y 8 vigas de 4.80 metros. Cuando le pregunté a Tito Jose si iban a pesar mucho y si entre los dos íbamos a poder subirlas… ¿sabéis que me contestó?. Me dijo que podía subirlo con su miembro él sólo. Jajaja, qué animal!!.
Cartas desde el Andamio es la historia de esta casa en la que vivo. Mis primeras andanzas con los bancos, la primera vez que corté el césped, y... mi romance con la hormigonera. Junto con Tito Jose hice mil reformas de la que seguro podéis sacar algo de provecho. Sea usted bienvenido. Leer más...