suelo

Nos tocaba a nosotros. Los albañiles habían terminado el salón. Habían hecho las zanjas, habían levantado los muros, el techo, ventana, habían enfoscado y mientras venía el electricista a rematar la faena… nosotros podíamos ir poniendo el suelo.

El trabajo iba a ser mucho más complicado que en el resto de la casa, ya que poner suelo sobre el suelo que tiene la casa es fácil, es muy sencillo de nivelar. Lo más complicado es quitar los rodapies, es la única parte que levanta polvo y que genera escombros. En este caso el suelo no está nivelado y como véis… tenemos que ir rellenando con cemento. Un coñazo.

Dicho todo esto podéis entender que Tito Jose tuviera ese gesto cuando me vio con la camarita…