
La caseta del perro es de las primeras obras que hicimos Tito Jose y yo en esta casa. El perro tenía pocos meses, y aunque preveíamos que iba a dormir en el porche, porque los animales tienden a dormir donde ven entrar y salir a su dueño, había que hacerle una caseta por si las moscas.
¿Creéis que la ha usado alguna vez? Nunca. Sólo el día que la estábamos construyendo ya que él disfruta estando donde está el jaleo y sobre todo donde hay un estropajo y un palaustre.
La caseta del perro ha visto el resto de obras y seguramente habrá temido alguna vez por su integridad. Más bien todo lo contrario, ya pintada y cada vez más rodeada de plantas, la veo más bonita que nunca a pesar de que el perro ni la mire. Y ahora el césped no la devora…



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