No había forma de esconderse del sol. No veíamos el final del arriate. Estamos acabando el arriate y por supuesto, el arriate está acabando con nosotros.
El Andamio, o la casa en la que vivo. Los bancos, la hipoteca la primera vez que corté el césped, y mi romance con la hormigonera. Las primeras reformas, que aún siguen. Leer más...