
Con las tardes de gloria que nos dio la vieja… que acabe siendo apaleada es duro para todos. Ahí está Tito Jose, sacrificándola… sin piedad, quitándole el motor y a punto de mandarla al punto limpio de la ciudad para su reciclado.
Quizás en el próximo martillo que compres, quizás en la próxima bicicleta que adquieras… vaya un trozo de la vieja.
Cuídala, nos ayudó a hacer media casa. Exagerando un poco, que es lo que toca.




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