
Si algo tenía claro era que la ducha la quería de ese modo… nada de bañera… un plato de ducha de 80×120 y un tabique. Ahí de momento no véis nada, sólo el “80” que marcaron los albañiles, los puntitos rojos que son los que marcó el fontanero para que abrieran las regolas, y las tuberías que puso el propio fontanero a posteriori. El resto de marcas que hay sobre la pared son golpes que se da con una picota para que a la hora de alicatar el cemento entre mejor y se adhiera perfectamente.



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