Tito Jose y un servidor estábamos a punto de ir a encargar las vigas de madera.

En ese momento, y con el vino en la mano, dijo: “Que el metro está en casa, quillo”… a lo que yo respondí “yo tengo un metro aquí”. “Po ve a por el metro”.

Señaló con su mano el trastero, fui a él, cogí el metro y fuimos a por las vigas.

Me encanta el brazo en jarra de Tito Jose. Qué personaje.