El amazonas

Nunca había tenido el jardín tan abandonado. Esta es sólo la primera muestra.
Un mes en el que sólo he regado. Ahora entendéis por qué digo de vez en cuando que cuando juego con el perro a veces le pierdo de vista cuando le lanzo los limones, no?.
Cuando también me preguntan que de dónde saco el tiempo para las páginas… debería decir que además de dormir menos… también es de coger menos el cortacésped…
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Tito Jose en 1976

















Pero bueno, hombre, no me digas que no es bonito encontrarse la selva virgen nada más abrir la puerta de la casa! ¡Ay! Si es que esa es una de las “desventajas” de vivir en una casa, que el trabajo no se acaba nunca ni dentro ni fuera. Cuando has acabado con el “marujeo” del interior, te das cuenta de que la hierba te llega a las rodillas, tu perro se camufla perfectamente entre la porquería y lo que menos te apetece, después de una semana sin parar de currar en casa y en el trabajo, es coger el cortacésped o algo que se le parezca y ponerte a limpiar el jardín (y cuando es una finca grande, ya sin comentarios, lo que te apetece de verdad es camuflarte por ahí con el perro). De todos modos, si un día quieres dejar de lado la elíptica esa tan “mona” que te has comprado, pídeme una guadaña, que en mi pueblo todavía queda alguna, y verás que no hace falta ni bici estática ni ná de ná, si no, que se lo digan a mi abuelo!!!