
A por picos los chinos. Terminamos con los chinos. Ya está bien de chinos. Acabamos con ellos… o viceversa.
Qué alivio. Tuvimos que ir moviendo los materiales, sobró arena (ya tenemos motivos para hacer otras chapuzas) y se quedó secando el suelo.
Este suelo ha quedado tremendamente duro, con el mallazo, la grava (cerca de dos metros cúbicos), las rejas que trajo Tito Jose, etc. Véis aún frescas las juntas que rellenamos, y que a día de hoy sin historia.
Pero… ahora queda lo mejor…





















Menos mal tioooo, ya estaba yo en plan Rambo obsesionada con los malditos “charlies”…jejeje
jaja!
con la cinta en la cabeza y los sobacos sudaos?
La que tuvimos que liar moviendo las materiales, madre mía, ni me lo recordéis. A Tito Jose le dio por moverlo todo al fondo, para empezar desde ahí hasta la posición donde hago la foto, y al final era peor, total que estuvimos dando carretadas de arena medio día, y eso DESTROZA.
Madre míaaaaaaaaa