
A falta de que me arme de valor, y cambie la cocina (está muy bien pero es la única habitación de la casa de la que no he podido modificar apenas nada, y me gustaría darle otro aire), tras la primera alegría de la cocina, llega ahora la segunda, que no está en al cocina en sí, pero está fuera, justamente en frente. Cuando se está fregando esa es la vista que se tiene. Antes tenía el muro, que cada vez está menos blanco (y que esta primavera-verano pensaré en un color naranja o similar para evitar esto), y quedaba más soso.
Esa planta de la izquierda (cactácea, que diría Tito Jose) está roja o bien por exceso de sol o bien porque no le gustó el transplante que le hice de tierra a maceta (ver aquí), aunque esperemos que pille el tono verde que tiene su hermana que está al lado de la casa de Valdano.
A mí fregar me encanta, y aunque lo haga de tres día en tres días (tampoco ensucio tanto, las cosas como son, a veces no hago ninguna comida en casa, como mucha gente), pero con un paisaje y más follaje… mejor.





Hombre, las plantas están mu bien y son mu monas y eso… pero donde se ponga un jamón…
Si quieres hacemos un trueque, nosotras te regalamos una macetilla pa que friegues feliz y tú nos regalas el jamón que nos debes ¿te parece?
No leo mu bien las últimas líneas, señorita!!