50

Más de 100. Necesitamos refuerzos. Tenemos la espalda más negra que los ojos de una cabra. Por cierto, Valdano siempre está en medio y suele tumbarse encima de la última losa que colocamos, por que está mojada y fresquita. Es entonces cuando le decimos “ahora la vas a poner tú bien, titi”. Qué pejiguera. ;)