tejas

Tejas, tejas, tejas y más tejas. Y más mezcla. Y el sol pegando. Es un trabajo muy sufrido, y sobre todo, minucioso.

Aún falta la mitad de las tejas, y la casa se rodeará con ladrillos rústicos como los de las fuentes que hemos visto estos días.

Eso sí, si Valdano sigue creciendo puede que le tenga que dejar yo la casa e irme a dormir yo ahí… :D