Bueno, no todo va a ser lo bonito que está quedando, o lo bien que ha quedado… en todo sitio cuecen habas que dice el otro, y en esta casa no es para menos. Hay cosas que si pudiera volver atrás no las compraría, me cago en la leche.

Empezamos.

jaboneraJabonera y bote para cepillo de dientes Menuda jabonera. Me cago en sus castas. Es de aluminio, parece, comprada en CASA (unos 10€), y aunque el estilo me encanta, al principio parecía que se oxidaba y ahora directamente rebosa el jabón. Horroroso. Además se llena de lamparones y hay que estar todo el rato mimándola para que esté limpia. Le quedan días en la casa, hasta que encuentre uno que me guste. He visto uno en el Leroy Merlin de cerámica y dosificador de plástico, no meto nada más de aluminio en la casa. Lo del cepillo de dientes, por otro lado, no se queda atrás, menudo pack…

jaboneraLas toallas de IKEA. Las toallas de IKEA se merecen un artículo aparte. Son horrorosas, no las volveré a comprar. Y no me refiero a las que son más baratas, de rayas blancas y marrones o rojas… sino a las que ellos supuestamente venden como toallas buenas. Toallas que cuestan 11€ cada una, que es un precio digno de El Corte Inglés. Toallas que todavía andan soltando pelusas. Era horroroso ducharse con esas toallas al principio, te secabas pero a la vez te dejaba el cuerpo lleno de pelusas peleonas… y luego esas pelusas se quedaban como pegadas por la bañera, los azulejos del cuarto de baño… y a mi madre le dan hasta miedo lavarlas en la lavadora por que teme que algún día se atasque de todo lo que suelta. Además, como secándonos nos movemos bastante, las pelusas atraviesan la mampara de la ducha y llegan al lavabo… donde sí… la jabonera además de óxido y porquería se llena de pelusas. ¡Puag!.